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En teoría, si los resultados son suficientemente claros, cualquier programador podría escribir un programa directamente, practicable por la computadora a partir de los analistas. El analista, tiene como cometido analizar un problema y describirlo, con el propósito de ser solucionado mediante un sistema informático. El diseñador realiza, en base a la observación, el diseño de la solución del problema.
El analista tiene que delimitar el análisis para ver lo que se quiere hacer inicialmente y después darle al usuario nuevas opciones de uso. Dirige los métodos hacia el resultado deseado. Deducción de requisitos, para determinar el comportamiento que se espera del software. Garantía de calidad, para garantizar las expectativas del cliente. Diseño, para que exista una mínima certeza de que el software es viable y eficaz con la tecnología existente. Gestión de configuración, para controlar el caos a medida que el software crece.
Estas funciones, han sido adoptadas en muchos casos por analistas, pero no son materia específica de esta profesión. En algunas, organizaciones la profesión ya no existe, siendo sustituida por otras figuras tales como el ingeniero software, el jefe de proyecto, el modelador de software, o el analista programador. Esta última figura es muy popular ya que resuelve los típicos problemas de comunicación que existían entre analistas y programadores. Estos problemas, se deben a la extrema idealización de la especialización de funciones.
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